La Bestia De Las Colinas

Este escrito forma parte del taller de escritura de la web “La Nave Sonda” 

Sigue las pautas de trabajo de su tercera edicion, “La Cosa”.

Disfruten.


 

La vida nunca fue fácil en las colinas exteriores. El gobierno se olvida de nosotros y las personas que tienen el dinero y el poder van a vivir a las grandes ciudades. Acá no tenemos ningún lujo, nos dejaron afuera de las ciudades cuando construyeron las murallas y la radiación de la antigua guerra nuclear no nos hace ningún bien.

Debe ser por eso que estoy acá, quiero poder pagarles a mis viejos y a mi hermana una vivienda en la ciudad, para que estén seguros, que no peligre la vida de mi futuro sobrino. Según escuche, mi abuelo estaba cazando a una criatura, era muy peligrosa y se decía que era la primera bestia que nació durante el auge de la radiación.

El habla en su diario de sus varios avistamientos a la criatura, de que no fueron pacíficos, sino, que fueron auténticas batallas en las que mi abuelo salió mal herido. La primera vez que la vio, dice que estaba en el lago dando caza a un lobo que molestaba a sus gallinas. Lo encontró tomando agua, se quedó tomando un largo rato, tiempo perfecto para que el abuelo apuntara con su rifle y le diera el disparo fulminante, acto seguido el lobo cayó muerto.

El viejo cargo su rifle y se lo puso al hombro, sabiendo que sus gallinas estarían a salvo, pero un rugido fuertísimo lo puso intranquilo. Camino lento mirando a su alrededor, buscando a el autor de tal rugido, y por desgracia lo encontró cuando el sonido se repitió y el giro la mirada solo para verlo frente a el, una bestia alta, de aspecto humanoide, con dos ojos grandes amarillos  el cuerpo cubierto de pelo, exceptuando las manos y pies; no parecía tener nariz y boca, lo cual era raro, porque no parecía haber una parte del cuerpo por donde el rugido salía.

Mi abuelo disparo su rifle al pecho del animal, lo cual lo enfureció y lo hizo correr hacia su atacante, golpeándolo y dejándolo inconsciente. Despertó al día siguiente, con una herida importante en su rostro, y en la casa de un amigo del pueblo, el señor Cartighan.

Mi abuelo cuenta que le explico lo que había pasado y Cartighan le dijo que esa criatura era El Ningen, hijo de una humana y afectada a niveles raros por la radiación. Mi abuelo se marchó cuando el Señor le mostro su investigación y el armamento para contener a esta bestia.

Mi abuelo describía a Cartighan como un hombre extraño pero fascinante, sabía hacer muchas cosas pero no era muy sociable.

El viejo tomo conciencia en su segundo encuentro con esta criatura, en el cual logro herir a este con un machete en la pierna, pero se llevó un golpe de reflejo por parte de la bestia. Mi abuelo se dirigió hacia la casa del Señor Cartighan para prepararse para su tercer encuentro.

“Los dos viejos raros del pueblo olvidado de las colinas exteriores iban a cazar a su más feroz criatura , que era violenta y vivía en las antiguas alcantarillas. Algunas veces pienso que me estoy volviendo loco”. Con esta frase terminaba el diario y la vida de mi abuelo, quien murió a manos de esta criatura. Y es por eso que estoy aquí, en la cabaña de mi abuelo mirando su viejo diario y dispuesto a cazar a la bestia. Escuche que los científicos de la ciudad buscan estudiar a esta criatura y necesitan su cadáver para eso. Con el dinero de la recompensa podre pagar la entrada a la ciudad y además, vengar a mi abuelo. Solo tenía que encontrar a Cartighan y pedirle las armas y conocimientos para derrotar a el Ningen, el problema es que nunca escuche más de el después del fallecimiento de mi abuelo.

Fui al centro del pueblo a preguntar por el cazador y me lleve la sorpresa de que ahora vivía en los territorios que rodeaban la ciudad del este, ya que nunca le gustaron las ciudades o las personas. Partí hacia su nueva cabaña y fue entonces cuando lo vi, parado afuera de la entrada a las viejas alcantarillas, mirándome con sus enormes ojos amarillos. Nunca había sentido tanto miedo y empecé a acelerar el paso, cosa que el Ningen me copio y se empezó a acercar cada vez más y fue entonces cuando corrí como nunca en mi vida y cuando faltaban algunos pasos para llegar, note que tenía a la bestia encima, la cual me fue  quitada de un disparo en su pecho, con algún tipo de munición que pareció quemarlo.

Exaltado y sorprendido, respondí a la mano que me alzo Cartighan, la cual me levanto del suelo y me clamo bastante.

Me invito a su casa y me ofreció una taza de té la cual acepte con gusto, y tome mientras relataba los hechos del diario de mi abuelo.

-“¿Queres matar a el bicho entonces?”- exclamo.

-“Necesito el dinero de la recompensa”- respondí con seguridad.

-“Entonces no te puedo ayudar”- replico. –“Lo que necesitas es un boleto de ida a la ciudad del este, y yo te lo voy a dar, pero con la condición de que me ayudes a contenerla y estudiarla.”-

-“¿A quién?”- Le pregunto, aunque ya sabía la respuesta, y entonces procedió a señalar con el dedo hacia fuera de la ventana, apuntando a la entrada de las alcantarillas, donde Él estaba.

-“Necesita aprender que no queremos causarle daño, pero que tampoco se nos haga el vivo, sabemos defendernos, como habrás notado antes, en la entrada.”-

Pensé por un rato y accedí, el Viejo era un hombre de recursos y si alguien podía meterme a la ciudad era él.

A la mañana siguiente, me despertó Cartighan el cual me hizo señas de que no hiciera ruido. Me levanto sigilosamente y me puse mi campera, acto seguido me dio un rifle con munición rara y salimos por la puerta trasera.

No entendía mucho de lo que pasaba y para completarla, todavía estaba medio dormido.

Rodeamos la casa y vimos al Ningen entrar por la puerta frontal, Cartighan me pido que le apuntase mientras el preparaba la trampa que había puesto adentro de la casa. Di un respiro y apunte bien el rifle hacia su pecho, escuche que se movió una palanca y la bestia cayo inconsciente no sin antes dar un grito de dolor. Seguí apuntado hasta que el viejo me dio la señal de que bajara el arma mientras se acercaba al cuerpo de la bestia. Lo seguí y quede fascinado al ver a tan extraña criatura tendida en el suelo.

Cartighan me dijo que me retirara y que pronto tendría los boletos para ingresar a la ciudad. Le hice caso, pero a mitad de camino note que había olvidado mi billetera en la casa del viejo, entonces volví y quede horrorizado cuando llegue. Cartighan se estaba comiendo la cabeza del monstruo y su cuerpo había cambiado, había tenido una verdadera metamorfosis, estaba más parecido a un Ningen, sus ojos había crecido y el pelo en el cuerpo también.

El rifle que había dejado estaba en la mesa de la cocina donde estaba el, solo tenía que entrar por la puerta trasera y vaciarle los cargadores en la cabeza. Fácil.

Me escabullí por atrás y logre entrar a la casa, la cual no tenía ninguna luz que alumbrara y para colmo se estaba haciendo de noche. Entre por el pasillo y me oculte detrás de una pared, esperando que se alejara un poco para yo tomar el rifle.

Después de un tiempo lo hizo y con toda mi rapidez corrí a tomar el fusil y le apunte en la cabeza, antes de que se diera cuenta, le faltaba la mitad de la cabeza y salía humo por los orificios de la cara.

Tome el teléfono de su casa y llame a mi contacto con los científicos en la ciudad del este, les dije que tenía dos cadáveres para ser estudiados, quería cinco pasajes y estadía asegurada. Me lo concedió.

Los científicos vinieron a llevarse los cadáveres y a mi familia para ser transportados hacia la ciudad, me pidieron testificar sobre la criatura y les conté todo, aparte de darles el diario de mi abuelo.

Después de responder todo el viaje se tornó tranquilo, nadie hablaba y aproveche para descansar los ojos, tiempo el cual se vio interrumpido cuando nos volcamos.

Con el camión dado vuelta y todos malheridos, logre sacar a mi hermana arrastrándola, pero cuando mire para arriba, vi al autor del volquete.

Un ningen, detrás de el, otro y por los costados dos más. Eran una tribu inmensa, lo cual se vio cuando empezaron a salir por todos lados a llevarse los cadáveres, pero a mí me dejaron tendido, herido, sabían lo que había hecho.

Quede tirado mientras la tribu se iba con mi familia y su familia de dos integrantes. Mi respiración se dificulto y mi vista se nublo, no podía más y sabía que cuando mi corazón parara, iban a regresar por mí, y era lo que más me aterraba.

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